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Tema: Natar

  1. #1391
    Avatar de Giovani
    Fecha de Ingreso
    07 Mar 2009
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    Por Defecto

    Un largo mes de vacaciones acaba de empezar, y aprovecharé mi tiempo libre para volver a escribir, saludos y espero que sigan leyendo!
    ''Alsense como el sol, parense como la montaña, embistan como el león, mueran como un héroe''


    Pasen y lean ''Natar ''
    Comenzando con la segunda parte!

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    Viva Magic.

  2. #1392
    Avatar de Giovani
    Fecha de Ingreso
    07 Mar 2009
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    Por Defecto

    Bueno, como dije, aquí volvemos con la historia. Lamento haber desaparecido durante tanto tiempo, pero tenia mi tiempo muy ocupado. En estas vacaciones planeo sacar muchos capitulos! Este primero lo saque bien largo y con cosas interesantes y emocionantes, espero les guste! por ahora, como se que no hay mucha gente atenta a la historia, no dejare opciones, pero cuando vayan apareciendo mas personas volveremos a la modalidad de antes. Saludos y espero sigan disfrutando de la historia!

    La ultima opción elegida había sido, IR CON FAREK


    Mire durante unos instantes a los presentes en la sala. Todos me observaban como si estuviesen esperando mi respuesta, pero me di cuenta que lo que hacían eran decirme con los ojos que fuese a hablar con Farek. Era el líder de la Alianza a fin de cuentas, y sus deseos debían de tener su justificación.
    -Tengo muchas preguntas que hacerte Farek, iré contigo-dije, y me levante de mi silla.
    -Sígueme Gylian. Darío, comienza nuestra primera movida, avísale a los tenientes y capitanes-Dijo el barbado hombre y el general romano asintió con la cabeza.
    Seguí a Farek fuera de la habitación y me llevo por unos corredores adornados con pieles de jabalí y ciervos, y algunos retratos muy graciosos de un germano gordo bañándose. Llegamos a una puerta que daba a un pequeño cuarto con una chimenea en la que ardía un fuerte fuego, y frente a ella, dos hermosos sillones de terciopelo. Me senté y Farek me ofreció un vaso con alguna bebida, la cual tome y estuve a punto de escupir…no era realmente de mi agrado pero por educación la seguí tomando.
    -¿Te gusta? Es un brebaje que ayuda a calmar los nervios y te tranquiliza, realmente ayuda a pensar- Dijo y luego dio un largo sorbo.
    -Si,si, está buenísimo- Y lo imite, solo para incrementar mis ganas de vomitar, aunque un sentí un alivio en mi cabeza, la cual seguía dolorida de tanta pelea y tensión que había tenido en los últimos días.
    -Tengo aquí algo que te…pertenece…- Metió su mano en el bolsillo, y mientras yo veía el resplandor provocado por el reflejo del fuego en su anillo. Saco una bolsita de tela y me la entrego. Cuando la abrí encontré allí tres objetos, el medallón que había hallado en las cañadas de Thur, el collar que me había dado Kariev, y el colgante del magistrado Abilion.
    -Pensé que las había perdido…-
    -Te has casado con una astuta mujer Gylian, logro mantenerlos consigo en secreto desde que fuiste aprisionado en Minas Falandrul, hasta que estuvo lo suficientemente cerca de mí, pero no tuvo ningún inconveniente en dármelas- Dijo y tomo otro sorbo del brebaje.
    -¿A qué te refieres con que los pudo mantener escondidos…hasta que estuviste cerca?-
    Dicho eso Farek me dio una sonrisa y levanto su ceja, mientras me mostraba su mano en la cual reposaba el anillo azul.
    -Este anillo, pasado de generación a generación en mi familia, nos ha permitido ser los guardianes de las reliquias de Volorion. Sentimos su presencia y nos ayuda a localizarlas. Es así como nosotros, la Orden de Travian, estábamos siempre sobre tus pies Gylian, siguiendo tus pasos y tratando de protegerte, desde que encontraste el medallón en las cañadas de Thur.-
    Siempre me había resultado peculiar como siempre, en el momento adecuado, aparecían los caballeros de la Orden y salvaban el día, como aquella vez en los bosques de los Turios cuando los invasores germanos estaban a punto de liquidarnos.
    -Pero Julio me había contado que Lord Yamuraitzen te había pedido tu anillo a cambio de su curación-
    -Así fue, pero lo hizo solo para hacerle una modificación, que por ahora, no es de mucha importancia a nuestros objetivos primarios. Lo que es importante es que entiendas lo que llevas contigo Gylian, esos objetos no son juguetes mágicos no nada por el estilo, algunos los consideraría armas. Tengo entendido que el padre de los hermanos que te acompañan es un aficionado de la historia y te regaló un libro que hablaba de las reliquias de Volorion-
    -Si, pero ese libro se quemó en el ataque al barco que nos llevaba con Kariev….- Farek se acercó para servirme un poco más del “delicioso” jugo…
    -No es de importancia, además en ese libro solo figuraban algunas de las reliquias, las conocidas públicamente. De hecho hay seis de ellas. El medallón y el collar que tienes se encuentran en nuestro poder. Lamentablemente dos de la restantes están en poder del enemigo. ¿Recuerdas cuando ayudaste por primera vez a Viktor, en el asalto a Fredoria, que él estaba tan preocupado por recuperar un objeto? Bueno, se trata de un poderoso orbe que permite a su dueño tener una visión de unos cuantos kilómetros a la redonda, permitiendo identificar ataques y realizar contrataques…una pieza estratégica de mucho peso, en las manos del emperador Romano Casimir. La otra reliquia es el casco de Volorion…y creo que con todo el brebaje que estas bebiendo será suficiente para que te des cuenta quien puede estar usándolo-
    -El Natar…- En los ojos de Farek se vio un poco de preocupación, y ni hablar en los míos. En el libro que Hum me había regalado había tenido la oportunidad de leer acerca de ese casco, que un principio de encontraba en un estante en la casa de Augusto Abilion, hermano del magistrado. La leyenda de la reliquia contaba que aquel que usase el casco impartiría un temor implacable a los que lo rodearan, y debilitaría a quienes estuviesen cerca…una pieza más que adecuada para un líder y guerrero como era el Natar.
    -¿Y que hay de las otras dos reliquias?-
    -Bueno, está el prisma de Volorion, reliquia que durante un tiempo estuvo bajo el cuidado de los galos, pero el tiempo y las guerras han borrado el rastro de su paradero. Se trata de un artefacto con el cual uno puede controlar de manera muy localizada el clima…podría ser usado tanto como para tener buena cosecha y alimento todo el año, como para azotar con relámpagos las legiones enemigas. Y la última de las reliquias, es el botón, y eso es todo lo que tengo para decirte de él.-
    -¿El botón?¿Que hace específicamente un botón?-
    -Nunca se supo Gylian, por eso no puedo decirte nada más. De su existencia, estábamos totalmente seguros, y lo resguardábamos con el doble de seguridad en el tesoro, pero sin saber su propósito como reliquia. Imagínate que después del cataclismo sufrido por nuestro pueblo, un botón no sería fácil de encontrar. Estamos en busca de las dos reliquias perdidas, pero nuestros ojos no deben desviarse de la guerra inminente que se avecina Gylian. –
    Farek se levantó de su silla y se paró frente a la chimenea, observando el fuego con una mirada pensadora y dando sorbos de vez en cuando de su vaso.
    -Veo en tu rostro la felicidad de que mi hijo se encontrase con vida- Me dijo mientras sonreía.
    -Supongo que cuando uno vuelve a ver a alguien que creía muerto, se ha de sentir así sin duda-
    Cuando dije eso, note como la miraba de Farek se desviaba un momento y su sonrisa perdía su pronunciación, cambiando a ser más parecida a una sonrisa con pena.
    -Durante toda mi vida intente proteger a Julio, y creí ese día que lo perdería, sentí temor por primera vez en mucho tiempo. Le debo mi total gratitud a Lord Yamuraitzen.-
    Mi intriga se incrementó y traté de preguntar más sobre aquel extraño individuo. Farek, quien aparentemente era el que más había tratado con él, me contó todo lo que sabía. Había llegado a Travian hacia unos cien años, haciéndose pasar un vendedor de ovejas, aunque sus intereses yacían más en las reliquias que en la lana. El camino claramente lo llevo a los guardianes de la Orden de Travian, con quienes tuvo buena relación desde el principio, pero manteniéndose siempre en un halo de misterio. Ayudo a Farek a encontrar el casco, que hasta entonces estaba atrapado unos cuantos miles de metros bajo el océano, producto de un naufragio de unos traficantes de bienes preciados. Las habilidades de Lord Yamuraitzen se mostraron cada vez más asombrosas para Farek, además de su afición por crear artefactos de usos variados, aunque a veces algo enigmáticos, como la barra extremadamente dura que me había mostrado y el chaleco “desflamable”. Fue este Lord el que ayudó a Farek a entrenar sus habilidades con los elementos, las mismas que yo había desarrollado en el bosque de pinos con el galo Lath. Pasado un tiempo Lord Yamuraitzen desistió, inesperadamente, de buscar las reliquias, y giro su mirada a la búsqueda de algo más antiguo, el libro que yo había abierto cuatro años atrás y que efectivamente logró conseguir. Desde ese entonces, el hechicero había vivido en su fortaleza de Minas Falandrul hasta que la rebelión estalló y decidió albergar a aquellos que querían luchar, aunque Farek me volvió a asegurar que lo que Yamuraitzen esperaba era mi llegada a la ciudad.
    -Muestra un gran interés en ti Gylian, y sobretodo confianza en ti, fue muy insistente en que te tenía confianza-
    -Wow…realmente no se que decir…yo no he dicho ni hecho nada para que este Lord me deposite su fe de esa manera, pero voy a dar toda mi fuerza para no defraudarlo-
    -Y para no defraudar a Travian Gylian, si fallamos en nuestra tarea de detener al Natar, veremos nuestra pesadilla hecha realidad y al recuerdo de nuestro viejo imperio destruido por completo…Bueno, ahora que tu mente está más clara y has acallado algunas de tus dudas, vamos con lo que sigue, la guerra.
    Junto con Farek apagamos el fuego y mientras charlábamos del rico olor que provenía de lo que eran las cocinas del edificio, caminamos hasta la sala de reuniones, en las que ahora los líderes estaban parados, hablando y señalando con sus dedos a un enorme mapa de todo Travian, sobre el cual reposaban piezas de piedra de distintos colores. Darío Quinto no se encontraba allí, pero Julio había remplazado su lugar. Al verlo de nuevo, ahí parado como si no hubiese sucedido nada, sentí alegría de nuevo y le di un amistoso y fuerte abrazo.
    -Gylian, acércate con nosotros- Me dijo Farek y me pare junto a Hiklador el rey de los galos, un respetado druida y jinete, y Kariev, antigua pero aun admirada jefa de los clanes galos. Me incline para mirar con más detalle el arreglo. En el centro de Travian se encontraban las mesetas del viento, región donde yacían la mayoría de los pueblos y ciudades, aunque muchos de ellos estaban marcados con una cruz en el arrugado mapa. Al sur, en la península que era bañada por los mares cálidos, se encontraba imponente Roma, la capital del imperio y hogar de Casimir. La ciudad y las zonas cercanas estaban abundantemente cubiertas por figuras rojas de legionarios, representando los ejércitos del emperador romano, también presentes en gran cantidad en el nor-este de las mesetas del viento, establecidas en varias ciudades en los pasos de las montañas nevadas de Travian. Su presencia en el nor-este se veía algo opacada por una masa de soldados de color negro acumulados por montones en tres regiones. La mayor cantidad en la capital Natar, Shak. El segundo gran grupo se encontraba de un lado de las mesetas del viento y el otro, en el mar y en los ríos de Travian. Una atemorizante estatuilla del emperador Natar se posaba en el segundo de los ejércitos, y a su lado, una extensa legión Romana con una figura de un general Romano.
    -¿Ese es Casimir…me lo imaginaba más pequeño?-
    -Y bien lo haces-Me contesto Hiklador, un voz avejentada por los años- Ese no es Casimir, el cobarde nunca lucha en el frente…es más hábil con las palabras que con la espada. Aquel general que vez es Marco Quinto, hermano de Darío Quinto. Marco ha querido ser como su hermano desde que son jóvenes. Ha logrado grandes proezas y es un espectacular luchador, pero la envidia que siempre sintió por su hermano ha envenenado su mente, y con un manipulador como Casimir…era de esperar que se uniese al Natar.-
    Era un tanto desilusionante el mapa del lado este, pero al volver mi cabeza hacia el oeste y el noroeste, recobre un poco el ánimo. En la mayor parte de las mesetas del viento, se hallaba el gran imperio Germano, y la capital de este pueblo, la ciudad de Durem, de donde los más resistentes y fieros soldados se entrenaban. Los ejércitos germanos, ahora comandados por Viktor, se encontraban concentrados en esta zona y en los pasos de las montañas nevadas, haciéndole frente a Casimir. Los distritos Romanos que con mucha dificultad de habían separado del imperio, resistían en dos ciudades en la zona sur de las mesetas, Craeta y Pretoriam, fuertemente defendidas por excelentes legionarios y pretorianos. El mayor aporte a nuestras fuerzas por parte de los romanos se trataba de la caballería imperial, la cual conformaba un amplio conjunto de figuras con forma de caballo, con una estatuilla de Dario Quinto al frente. Nosotros nos encontrábamos en una de las aldeas germanas alrededor de Durem, y una gran parte de nuestro ejército también. Una cantidad buena de guerreros de espada y truenos galos se hallaban apostados en las afueras de la aldea, acompañado por bastiones de guerreros de hacha y la mortífera caballería teutona. Ejércitos defensivos liderados por la estatuilla de Hiklador también estaban repartidos en las afueras de Durem, y otra fracción de druidas y falanges se encontraba en el sur manteniendo presión con Casimir. Por último, un clan de paladines famosos por su técnica nos acompañaban en las estepas. Estatuillas de Farek y mía descansaban junto a los ejércitos.
    -Es increíble…Fraek, como han logrado unir a los pueblos de Travian…- Realmente estaba asombrado…no podría creer a mis ojos que tanta gente pudiese olvidar sus diferencias en pos de un mundo mejor, no solo pensando en los intereses propios.
    -¿Pero entonces porque la “rebelión” a la que yo estaba unido no nos avisó de esta gran alianza?-
    -Se trataban de unos buenos para nada Gylian, aquellos que prefería quedarse al margen y asaltando pequeños grupos de soldados en vez de luchar las guerras de verdad-
    -¡¿Pequeños grupos de soldados?!- Me sentía algo confundido- ¡ En Minas Falandrul fuimos atacados por 50000 guerreros de Casimir!-
    Farek levanto su rostro de la mesa y con una mirada cómplice me dijo:
    -Como dije…pequeños grupos de soldados- y desvió la mirada e intercambio unas risas leves con Hiklador y Kariev. – Gylian estamos hablando de enfrentamiento de hasta cientos de miles de hombres, deberás preparar tu mente para batallas que duren de días a meses-
    -Veo-Dije, tratando de no sonar atemorizado. Después de todo, un general de la alianza debería ser de los más valientes. Desvié la mirada y vi que bien al oeste había unas figuras de barcos, claramente para hacerle frente a las flotas Natares, y también note que un largo grupo de soldados estaban en una de las ciudades galas del norte, sin estatuilla alguna y lejos del campo de batalla.
    -¿Quiénes son aquellos?- dije señalando a ese rincón del mapa.
    - Son lo que queda de las tribus galas, quienes no responden a Hiklador pues dicen que el remplazó al verdadero gobernante, y niegan a Kariev por no haber dejado un varón en el linaje. No podremos contar con ellos en la batalla.-
    -Que pena…- Espere unos momentos luego de un silencio y seguí-Bueno, ¿cuál es nuestra primera movida?-
    -Esperaba a que preguntaras eso Gylian- Me respondió el líder de la Orden de Travian.
    -En el centro de las mesetas del viento se encuentran tres puntos de vital estrategia, al sur Humtia, ciudad de esclavos pero altamente protegida; en el centro, la fortaleza de Nutilia, joya de los galos robada al comienzo de la guerra, y al norte, Primoria, ciudad romana importante por su posición en las montañas. Estas tres ciudades forman un cinturón que permite moldear el campo de batalla a nuestro favor Gylian. Las decisiones ya han sido tomadas . Hiklador y junto con Viktor intentaran defender y distraer al enemigo en Pimoria, mientras que Darío Quinto atacara Humtia y tú y yo nos dirigiremos a Nutilia, que por sobre todo debe ser tomada de nuevo. Mañana por lo mañana moveremos a los ejércitos Gylian, es el momento de darle un buen golpe al Natar y tomar la ventaja en esta guerra.-
    Era por parte abrumador y por otra parte energizante tal organización en las movidas de nuestros ejércitos. Posee los ojos sobre Nutilia y la vi repleta de soldados negros y rojos, la estatuilla de Marco Quinto, y la estatuilla del Natar. Si las cosas seguían como lo que se planeaba, dentro de poco tiempo me vería en la que sería mi mayor batalla hasta el momento. Tenía mucho miedo en mi interior, pero por mi familia, por mis amigos y por el honor de los Natares, debería luchar para vencer al enemigo.
    A continuación se discutieron los últimos detalles del armamento y las provisiones, y Farek y el resto de los líderes nos dirigimos junto con nuestras familias y disfrutar de aquella comida que veníamos oliendo desde hace rato y nos hacía rugir los estómagos. Julio disfruto de su primera cena con Mira, quien brillaba de felicidad, y con su hijo, que casi tira varias copas de vino sobre el rey Galo, quien con su aspecto de viejito amigable solo rio y jugo con el chico. En un costado de la habitación Farek miraba con un gusto escondido a su hijo y a su nieto, y lo mismo hacia Kariev, quien cenaba con los hermanos Dan y Din, aun afligidos, y con el pequeño Dips que luchaba con los cubiertos para comer su carne. Yo por mi parte cene pegado a mi Freia, y jugábamos a que le dabas de comer a su ya agrandada panza.
    La noche cayó sobre nosotros y cuando todos se habían ya acostado, Julio vino a buscarme.
    -Gylian…psss…Gylian- Tratando de no hacer ruido
    -Uhh…Uhhh que, que pasa?- Dije, con los ojos entre cerrados.
    -Ven, necesito que vengas conmigo-
    Me levante y me puse mi calzado fuera del edificio para hacer el menor ruido posible. Julio me llevo por las oscuras calles de la aldea germana hasta llegar a un recinto, en el cual ardían varias antorchas y un grupo de encapuchados hombres, entre ellos Farek, nos esperaban.
    -¿Qué es esto?-
    -Hoy he completado mi iniciación como miembro de la Orden de Travian, y quería que estuvieses presente Gylian- Me dijo sonriendo y luego se dirigió hacia su padre que lo esperaba con su enrome espada desenvainada. Julio se arrodillo, y el resto de los encapuchados comenzaron a dar unos canticos con una bella y grave harmonía. Farek pronuncio palabras que no pude distinguir y lo mismo hizo Julio, y acto seguido, Farek posó su espada sobre ambos hombros de Julio y toco su frente. A su lado, Ardan, el cabecilla germano, llevaba una hermosa espada la cual se la entregó a Julio. Todos los encapuchados levantaron sus armas y gritaron palabras entre las cuales entendí Travian. Hecho esto, los encapuchados empezaron a felicitarlo y yo hice lo mismo. Se veía mucha felicidad en su rostro, y orgullo en la cara de su padre.
    -Eres un gran amigo Gylian, te agradezco todo lo que has hecho por mí y por Mira.-
    -Y yo por habernos salvado el cuello! Te debo una!- Y nos dimos un abrazo y un par de golpes amistosos en los brazos. Farek se acercó a mí y me dijo:
    -Gylian, creo que vas a necesitar esto- Y de detrás de uno de los pilares, el hombre reveló mi maza de lucha, intacta tal cual la recordaba, y me sentí feliz de recuperarla y tenerla una vez más en mis manos.
    -Es un excelente arma Gylian, cuídala bien. Bueno, creo que es hora de que todos descansemos, pues mañana…empezarán los tiempos más decisivos y peligrosos de Travian- Nos saludó a ambos y desapareció entre las columnas del recinto, mientras yo y Julio regresábamos charlando como hacíamos en un principio, acerca de comida e historias divertidas.
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  3. #1393
    Avatar de Giovani
    Fecha de Ingreso
    07 Mar 2009
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    16

    Por Defecto

    Bueno gente, espero hayan empezado un muy buen año, y continua la historia!! los que la vayan siguiendo comenten para saber cuantos somos y poder volver a la modalidad de elegir opciones. Se viene la guerra y habrá muchos decisiones que tomar! Un saludo a todos los lectores.





    El ruido de gente caminando afuera me saco de un profundo sueño. Me levante recostado junto a mi esposa, tan bella como siempre, y a unos metros Dips roncaba en su cama como de costumbre.
    -Ey, dormilón- dije mientras le arrojaba una almohada, la cual le dio directo en la cara.
    -¿¡QUE, COMO?! Digo….ahhh, buen día Gylian, estaba descansando mis ojos, llevaba minutos despierto-
    -Jajaja si claro…será mejor que despertemos al resto, tengo mucho que contarles-
    Con cuidado despertamos a Din y Dan, y nos reunimos con Mira y Julio. Sentía una sensación agradable al vernos a todos juntos de nuevo, hasta que recordé lo que le había sucedido a Den, y antes de apresurarme a contarles lo que sabía, les dije a los muchachos:
    -Chicos, ¿Qué haremos con…bueno ya saben…con Den?-
    -Él hubiese querido que llevemos sus restos a nuestro hogar Gylian, pero no creo que sea posible…lo mejor será que le demos un funeral del fuego y cuando todo esto termine lo dejaremos en nuestro pueblo.-
    Puse mi mano sobre el hombre de Dan y lo mire con seguridad.
    -Te juro que haremos que paguen por esto Dan, no dejaremos que la muerte de Den haya sido en vano. Te juro que no lo permitiré- El bigotudo galo me devolvió una sonrisa y continuamos con nuestra charla. Les conté lo que había hablado con Farek y acerca de la situación en Travian, como así de la inminente guerra que se nos avecinaba encima.
    -Voy a necesitarlos a todos ustedes, realmente no sé qué haría si no los tuviese conmigo-
    -No vas a ponerte sentimental ahora momia, guarda esas lagrimas para cuando te gane en la cuenta de enemigos derribados- Me respondió riendo Mira, con quien nos habíamos vuelto muy compinches con el tiempo. Se la notaba más feliz, claramente por haber recuperado a su chico.
    -¿Qué sucede afuera Julio?- Le dije a mi amigo, que lucía una espléndida armadura con una capa de la Orden.
    -Los soldados están movilizándose, al mediodía partiremos hacia Nutilia, serán alrededor de 5 días de marcha. Aparentemente, vamos a establecer un campamento base a unos pocos kilómetros de la ciudad, suficiente para que no nos lluevan piedras jaja…pero primero lo primero, ¡a desayunar!-

    Me había olvidado lo glotón que era Julio y cuanto disfrutaba de una buena comida. Junto con Freia y el resto, fuimos al edificio principal y nos encontramos con una mesa abultada de comida y personas que parecían tenientes y capitanes, a juzgar por su vestimenta. En una mesita apartada, acompañado por una mujer y un legionario, desayunaba el general Darío Quinto. Me había dejado una impresión tan buena que quise acercármele y hablar un poco.
    -¡Gyilian! Buenos días, ven únetenos- Me invito el general e hizo un lugar a su lado en la mesa.
    -Te presento a Lucrecia y Pompo, amigos míos de toda la vida…esta comida que vez aquí, ¡obra de esta magnífica cocinera!- La mujer sonrió y me ofreció un suculento plato con huevos de gallina revueltos y jamón. La sencillez del romano seguía asombrándome.
    -Entonces, Darío,¿ tu te diriges Humtia no?-
    -Así es, veo que Farek te ha puesto al tanto de los planes de la alianza. Has de saber que tenemos grandes guerreros e inspiradores líderes en nuestras líneas, y por sobre todo, una mente maestra de la estrategia como Farek. Muchos años ha recorrido Travian y esos años lo han dotado de un conocimiento y experiencia que serán cruciales.-
    -Usted no se queda atrás para nada señor, me han contado de sus victorias frente a los barbaros invasores-
    -Victorias para un imperio que ha sido corrompido Gylian…- Dijo con pena en sus ojos, y sus acompañantes también mostraron tristeza.-Los únicos romanos que quedamos fieles a la antigua Roma somos los que te acompañamos hoy, luchando por nuestra tierra y la de las demás razas, en contra de tiranos como Casimir y el Natar.-
    -¿Por qué no intentaste derrocar a Casimir cuando apenas había tomado el poder?-Pregunté, para luego pensar si sería adecuado hablar de eso- Digo…no me refiero a que usted no tuvo coraje pero…tal vez…yo…-
    -No te preocupes Gylian- Me contesto el general al detectar la inseguridad en mis ojos- De hecho si intenté parar los planes del emperador. Como general al mando de gran parte del ejército Romano y de la caballería imperial, me opuse a las ideas de este hombre manipulador y codicioso, y casi doy lugar a una gran guerra civil. Todo hubiese resultado de no ser por mi hermano, Marco. Nunca aguantó la idea de que yo tuviese un cargo mayor que el de él, que era comandante de un conjunto de legiones en Roma…la idea de que yo fuese un “héroe”, o “salvador” del imperio fue como un veneno en su mente, veneno que se vio potenciado por la persuasión de Casimir. Finalmente decidió unírsele y frustrar cualquier intento de rebelión. La única opción que me quedo fue desertar con los fieles a mí y esperar el día en el cual todo vuelva a su orden, un día en el cual tengamos un digno emperador, uno con verdadera sangre Romana.
    -¿A qué te refieres con verdadera sangre Romana?- Dije con un poco de comida en la boca, algo confundido.
    -¿Acaso no te suena extraño el nombre del emperador? Casimir… a mí no me suena muy Romano que digamos. La excusa que tiene él es que su familia pertenecía a un grupo espiritual distinto y adoptaban nombres de otras culturas…pero yo sé muy bien la verdad. Casimir tiene sangre bárbara, de aquellos hombres de tierras lejanas que lograron entrar y pasar desapercibidos entre la gran multitud de Roma. Haciéndose pasar por panaderos de bajos recursos y ascendiendo hasta puestos de herreros o dirigiendo establos. Eso es lo que más me duele de estos días Gylian…que Roma viva engañada.-
    -Estoy seguro que Casimir caerá tras esta guerra, y realmente creo que tu podrías ser un gran emperador Darío- Dije con mis mejores intenciones, pero el general solo se rio un poco.
    -Jajajaja, no lo creo Gylian, la política no es lo mío…se para lo que soy bueno y me quedare en mi lugar-
    -Yo creo que para gobernar lo único que se necesita es honor y lealtad, cosas que tu muestras, además de amor a tu patria-
    El general me miro y poniendo su mano sobre mi hombro me dijo con su correcta y vital voz:
    -Puedo reconocer a alguien con valor cuando lo veo Gylian, y en ti veo un gran futuro. Veo valentía y deseos de proteger a aquellos que más quieres, al igual que aquellos que no conoces pero sabes que te necesitan- Mire un segundo hacia donde estaban sentados mis amigos y mi esposa- Tienes un lindo grupo ahí Gylian, los amigos y afectos son más que importantes en tiempos de guerra…no nos hacen débiles, sino más fuertes-
    -Por supuesto… ¿Crees que pueda lograr que me acompañen a Nutilia, digo, no como soldados, sino en algún puesto de mando? Confió en ellos plenamente y me sentiría muy seguro luchando a su lado.
    -¡Recuerda que ahora eres general Gylian! Claro que puedes nombrarlos líderes en la batalla, tus decisiones son de las más altas en la contienda-
    Feliz de la noticia, termine mi desayuno y me despedí del ilustre general y de sus amigos. Salí admirado de esa conversación, y saber que ese hombre estaba de nuestro lado era más que alentador. Me reuní con mis compañeros y nos fuimos del edificio, y fuera nos encontramos con filas y filas de soldados de distintos tipos marchando hacia las afueras de la ciudad. Quería ir a las armerías de la ciudad para buscar equipo, pero recordé que Din y Dan querían despedirse de su hermano antes que nada.
    Los acompañe hasta una gran casa donde se hallaban los curanderos y médicos que nos acompañarían. Bolsas llenas de vendas y frascos con líquidos abarrotaban el lugar y se hacía dificultoso el paso. Caminamos a lo largo de una gran galería hasta dar con un pasillo de piedra, que nos llevó hasta una salita, en la cual nos esperaban un par de mujeres con aspecto de enfermeras. Los hermanos las saludaron y nos dejaron a solas en esa sala. Tarde unos segundo hasta ver, junto a una de las paredes de la habitación, una mesa en la cual reposaba un cuerpo: el de Den. Los hermanos y yo nos acercamos y ninguno de los tres pudo contener las lágrimas.
    -Hubiese sido un buen gobernante…inteligente, sincero…no sé cómo de lo diremos a mama y papa…-
    -Se lo diremos cuando el tiempo correcto venga…por ahora, dejémoslos en paz…ellos están bien y lejos de los peligros Dan, nosotros debemos continuar-
    -Si pero…voy…yo…¡lo extrañare tanto!- y mi amigo rompió en llanto y abrazo el cuerpo de su hermano, el cual estaba vestido con unas hermosas ropas de ceda y lino.-Es nuestro hermano…crecimos juntos, todo lo hacíamos juntos….-
    -Hasta pelearnos por las chicas eh- Dijo Din, en un intento de levantar el ánimo de su hermano.
    -¡¡Roslin era mía!! Pero nuestro hermanito con sus inteligentes palabras siempre lograba seducirlas…-
    Durante un largo rato nos quedamos junto a Den, y los chicos rememoraban sus aventuras de la juventud y las travesuras que llevaban a cabo. Pasado un rato llegaron Mira, Julio, Freia, Dips y hasta Farek para despedir a nuestro caído amigo.
    -Nos volveremos a ver mi hermano-
    -Volveremos a estar juntos, los tres, como siempre-
    Tras las pablaras, todos los presentes realizamos el saludo de los caídos, costumbre de todo habitante de Travian en los funerales, levantando nuestro puño derecho a la altura del cuello. Al mismo tiempo, Dan y Din tomaron juntos una antorcha y encendieron los aceites que rodeaban el cuerpo de Den, que poco a poco se hacia uno con el fuego y con el resto del mundo. Fue un momento muy emotivo, y dejamos que los hermanos tuviesen unos últimos momentos de soledad.
    El sol se alzaba con fuerza y era hora de prepararnos para la partida. Cuando nos estábamos por ir a la armería con Julio, Farek nos detuvo.
    -Vengan, tengo algo especial para ti Gylian-
    Lo seguimos y nos llevó a lo que parecía la residencia de la aldea, custodiada por fieros paladines germanos. Adentro, nos esperaban varios hombres, algunos muy flacos y otros medio rechonchos, con un vasto equipo.
    -Eres un general ahora Gylian, y has de vestirte como tal. Es importante saber que estas lo mejor protegido posible- Y sonriendo me invito a que viese lo que me esperaba. Botas con refuerzos metálicos, preparadas para usarlas en montura o a pie, y fabricadas para resistir miles de kilómetros de caminata. Pantalones y una cota de malla de un metal tan liviano que no podía creer que pudiesen defenderme, pero se notaba que los eslabones estaban firmemente unidos.
    -Mira esto Gylian- Me dijo Julio mientras levantaba una espectacular coraza, adornada con figuras de guerreros y una insignia que reconocí como el emblema de la alianza Voldor, una letra V escrita con estilo Romano, y detrás de ella, un hacha, una gladius y una lanza gala.
    -Esto es espectacular Farek, ¿de donde han sacado esta armadura?-
    -Son armaduras Natares originales Gylian, más obvias modificaciones no?-dijo señalando con la vista la insignia.- Esa coraza que llevas le perteneció a ni más ni menos que a Nolar, y estoy seguro que has escuchado historias de cuando eras niño.
    -¿¡ES LA CORAZA DE NOLAR!?- yo no podía creerlo, me sentía un niño de nuevo cuando jugábamos con los del barrio a ser Nolar y luchar contra los míticas criaturas y guerreros de los libros- ¿Pero cómo has conseguido esto?-
    -Recuerda que mi familia custodiaba el tesoro de Shak, en donde no solamente estaban las reliquias- y me guiño de manera cómplice un ojo.
    Seguido, me trajo unas hombreras y antebrazos hechos en acero Natar y por último un genial casco clásico, modelo que inspiró en un principio las armaduras romanas actuales. Farek me dijo que estaba usando de lo mejor que se encontraba en estos días, y en el camino de vuelta al edificio, molestaba a Julio presumiendo un poco de mi legendaria armadura, pero él no se quedaba atrás con su equipo de la Orden de Travian. Nos separamos y yo me fui en busca de mi amada. La encontré sentada en el vestíbulo, tejiéndome una bufanda roja muy bonita. Sin embrago, pude ver el brillo que dejan las lágrimas sobre su mejilla y me agaché junto a ella. Acaricié su rostro y ella me miró con sus inundados ojos.
    -No quiero separarme de ti Gylian, no puedo…-
    -No vamos a separarnos amor mío, cuando todo esté seguro quiero que viajes al campamento que armaremos. Necesito que estés conmigo, necesito cuidarte a ti, y a nuestra hija. No quiero que vivan en un mundo reinado por gente malvada, y yo me voy a ocupar de que eso no suceda-
    -¡Bueno pero no vencerás a tus enemigos si vas tan desabrigado!- y en un ataque furtivo me envolvió con la bufanda, dejándome atrapado cara a cara frente a tu bello rostro.
    -Te amo Freia-
    -Y yo a ti Gylian-
    Minutos después salía caminando del edificio tambaleando y con el pelo algo desarreglado tras una apasionada despedida, y Julio y Mira se reían de mi como dos niños. Mira, como de costumbre, llevaba una armadura ligera pero estaba armada hasta los dientes. Todo mi grupo se reunió e imitamos a las filas de soldados que continuaban marchando por las calles de la aldea. Al salir nos encontramos con una vista increíble. Formaciones que parecían extenderse a lo ancho y a lo largo de mi rango de visión esperaban en su lugar, cargados con mochilas y armas, soldados de todo tipo organizados por escuadrones. A lo lejos en se veían muchos grupos más de soldados que llegaban desde otras regiones por las rutas de transporte. Este era nuestro ejército, un ejército que yo habría de comandar.
    Nos subimos a unos caballos que nos esperaban y trotamos hasta el frente de todos estos hombres hasta llegar a donde se podían ver las extensas mesetas de Travian: las mesetas de viento. Al frente, cada uno en su respectivo caballo, se encontraban Farek, Hiklador y Darío Quinto, imponentes. Farek estaba acompañado de Ardan, el cabecilla germano miembro de la Orden, que me invitó a que me uniera al grupo.
    -Bienvenido Gylian- me dijeron los tres.
    -Gracias, de verdad no paro de impresionarme, ¡son tantos guerreros los que tenemos!-
    -Los que marchamos a Nutilia somos medio millón Gylian, y la defensa de Primoria incrementa a medida que llegan más y más clanes. Darío comanda 100.000 de los mejores hombres a caballo de Roma, y legiones de cientos de miles también. Te dije que hablábamos de grandes números-
    -Ya lo creo- Dije y vi como Farek miraba a Hiklador y al general Romano.
    - Me mantendré en constante comunicación con ustedes. Debemos hacer un esfuerzo más que grande para dispersar las fuerzas del Natar. Traten de llamar la atención y mantener la presión constante, mientras en Nutilia realizamos un asedio controlado. El destino de Travian depende de nuestra habilidad de coordinar nuestras acciones.
    -Y así será Fraek, los galos que lucharemos no bajaremos jamás los brazos- Respondió el viejo Rey
    -Al igual que los romanos libres- Añadió Darío
    -¡Y por sobre todo los germanos!- Gritó una voz gruesa proveniente de nuestras espaldas, que resultó ser del líder germano, Viktor, barbudo y corpulento, acompañado de su amigo Ref, quien había conocido en Humtia.- Yo y este loco nos aseguraremos de patear traseros en las montañas- dijo Viktor mientras pasaba un brazo sobre Ref, que nos miraba ansioso a todos nosotros.
    -Te vez mejor Viktor, sin TANTA la suciedad encima jajaja-
    -Y tú te vez bien Gylian, pero tal vez otro puñetazo te vendría bien- me dijo bromeando y estrechamos con fuerza nuestras manos.
    Era un momento memorable. Sentía que mi pecho se inflaba inhalando el aire de fraternidad y confianza que había entre nosotros. Ya no había ni natares, ni romanos ni galos o germanos. Éramos todos gente de Travian, un pueblo que no se dejaría doblegar y menos dominar. De tras mío, cientos de miles esperaban el momento de marchar hacia su destino, la guerra. No era una asalto ni siquiera un ataque a una ciudad, era un viaje que estaba por comenzar, y sabía que volveríamos a sentir el calor de un cálido hogar dentro de un largo tiempo.
    Los líderes nos saludamos y despedimos propiamente, y cada uno cabalgó hacia donde los esperaban los soldados a su mando. Yo me quedé junto a Farek, quien luego de contemplar durante unos segundos las mesetas, me miró y dijo:
    -¿Vamos?-
    Di la vuelta y crucé miradas con mi grupo de amigos. Estaban listos. Yo lo estaba.
    Farek dio una orden a Ardan, y este sacó de su montura un largo cuerno adornado con plata. El cuerno sonó y encontró eco en otros cuernos y tambores que daban ritmo para que empezara nuestra marcha a la ciudad de Nutilia.
    ''Alsense como el sol, parense como la montaña, embistan como el león, mueran como un héroe''


    Pasen y lean ''Natar ''
    Comenzando con la segunda parte!

    todos los derechos reservados

    http://forum.travian.cl/showthread.php?t=12202

    Viva Magic.

  4. #1394

    Por Defecto

    Yo sigo leyendo tu historia, muy buena
    Los invito a leer y comentar las historias que ando escribiendo
    Historia sin titulo (llevo 19 caps)
    Las Reliquias Perdias(llevo 2 caps)
    CLX: Enki

  5. #1395

    Por Defecto

    Yo tambien la leo esta buena

  6. #1396

    Por Defecto

    Paso lo que todos sabiamos, termino en la nada, como siempre.

  7. #1397

    Por Defecto

    q vuelva esta historiaaa!!!!!!!!!!!!!!! dnd andara el autor.....
    no podran matarme si los matos primerooo....

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